La Responsabilidad es compartida
Se estima que los
países ricos del norte son responsables de un 76% de las emisiones producidas
desde la revolución industrial, a pesar de que tan sólo representan un 20% de
la población mundial.
Un reparto justo de las
emisiones medias mundiales de CO2, son de 5,5 toneladas por habitante y año.
Sin embargo, en los países industrializados las emisiones per capita son mucho
mayores debido a nuestro elevado nivel de consumo. Por ejemplo, las emisiones
producidas por un ciudadano estadounidense son equivalentes a las de 12
ciudadanos indios. A largo plazo, habría que lograr unas emisiones mundiales per
capita que no afecten gravemente al sistema climático.
La atmósfera, como el aire que respiramos, es
de todos y debería ser utilizada de forma equitativa. Por ello, Ecología y
Desarrollo siguiendo el principio de Responsabilidades Comunes pero diferenciadas
adoptado en la Declaración de Río en la Cumbre de la Tierra en 1992, considera
que si bien todos los países tienen una responsabilidad de controlar las
emisiones de gases de efecto invernadero, son los países industrializados los
que deben asumir objetivos específicos que pasarían por reducir las emisiones
de GEI en un 40 % rlas respecto a los niveles de 1990 para 2020. Además,
siguiendo el artículo 4 de la UNFCC estos países deben dedicar recursos
financieros y adicionales para conseguir que los países en vías de desarrollo
adopten tecnologías limpias que les permitan un desarrollo desligado del
aumento de emisiones y una adaptación a las impactos que el cambio climático ya
que son los países más pobres los que más sufrirán los consecuencias del cambio
climático y los que menos responsabilidad han tenido en su generación.El
principio de responsabilidades comunes o compartidas no solo debe regir la
acción internacional también debe aplicarse al conjunto de la sociedad.
La directiva europea de
emisiones tan solo regula aproximadamente el 40% de las emisiones totales de
gases de efecto invernadero (GEI). Estas corresponden a las originadas por las
actividades de uso y transformación de recursos energéticos fósiles, de
producción y transformación de metales férreos, industrias minerales,
fabricación de pasta de papel y cartón. Fuera de control queda, al menos para
el período 2008-2012, el 60% restante, generado por los conocidos como sectores
difusos: el transporte, el sector residencial, comercial e institucional, la
agricultura, silvicultura y la gestión de residuos.
Es importante, por
tanto, que seamos conscientes de que el cambio climático es un problema global
que nos afecta a todos y aceptemos nuestra cuota de responsabilidad compartida,
ya que con la mayoría de decisiones que tomamos en nuestra vida diaria podemos
ayudar a reducir significativamente las emisiones de GEI a la atmósfera.

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